dijous, 25 de novembre de 2021






 




Hoy quería conversar un rato con el Cactus, pero me ha enviado 
la viñeta y no me ha dicho nada más. Ya luego, como hace siempre, 
me dirá hola entre bambalinas y conversaremos en privado de nuestra
s púas (bueno, las púas son suyas, pero como él es de mucho abrazar,
 sus púas acaban siendo también mías) y hablaremos también 
de nuestras estupideces, que son las que al final 
nos hacen reír (y aprender) más.

Así pues, aparte de lo dicho en la viñeta, ni el Cactus ni yo tenemos 
nada que añadir, solo recordar lo que dijo Gloria Fuertes: 
“Es de malos destruir, pero destruir lo que se ama es de locos”.

Y lo que dijo Adela Cortina: “La violencia no resuelve nada, lo que
 resuelve las cosas es la argumentación serena. Para argumentar hace
 falta estar dispuesto a dar argumentos cuando uno plantea algo (y no
 todo el mundo está dispuesto a dar argumentos), pero también estar
 dispuesto a escuchar los argumentos ajenos (que tampoco todo el
 mundo está dispuesto a escuchar los argumentos ajenos). Pero es 
la única manera, a mi juicio, de acabar con el dogmatismo 
acabar con el fundamentalismo”.

Y lo que dijo Montserrat Roig: “El meu món ja és un altre, però encara 
no el sé descriure. És al meu davant”. (“Mi mundo ya es otro, pero
 todavía no sé describirlo. Está delante de mí”).

Y ya para terminar, y perdonad si no pongo la frase original, que fue
 escrita en sueco por Astrid Lindgren, vamos a recordar lo que dijo 
Pippi Calzaslargas: “Si él es el hombre más fuerte, yo soy 
la niña más fuerte. No olvides este detalle”.