miércoles, 7 de enero de 2015







"Nada necesita menos esfuerzo                            
que estar triste"                             

Séneca                              










Es rara la gente que se atreve a hablar de (y con) la tristeza, 
parece que en general el tema da un poquillo de miedo.


Quizá por ello, porque es un tema complicadillo, muchas 
veces la negamos cuando alguien nos la menciona.












O quizá por ello, porque es un tema incómodo, 
nos irrita sentirla cerca, ahí tocándonos las narices, 
o los corazones, o los testículos o los ovarios...

Es que dan ganas de darle una patada para echarla 
lejos, ¿verdad? Una patada para echarla muy lejos y 
que no vuelva nunca más...

Pero claro, esa patada es algo así como una autopatada, 
un boomerang que acaba regresando para golpearnos las 
narices, o los corazones, o los testículos o los ovarios...












Y es quizá por ello, porque es un tema tan íntimo 
y tan incomprendido, que nos acabamos sintiendo 
culpables de estar tristes, y hasta nos vemos 
aislad@s del mundo que nos rodea.

Como si nuestra tristeza no estuviera íntimamente 
unida con la tristeza de tanta y tanta gente...












Y es quizá por ello, porque es un tema que nos exige 
tanto, que nos pone tan a prueba, que es fácil optar 
por jugar al despiste con ella, la ponemos en la sala de 
espera, la convencemos de que no es el momento, de que 
más adelante ya será el momento adecuado...

Porque no queremos tenerla como invitada 
a la hora de desayunar, a la tristeza.

En realidad no queremos tenerla como 
invitada a ninguna hora.

Tampoco a la hora de amar...

Ay, a la hora de amar...












O es quizá por ello, porque es un tema tan peligroso, 
que nos sentimos enloquecer y construimos muros muy 
muy gruesos y muy muy muy altos a nuestro alrededor. 

Sí, muros infranqueables para que no entre 
más (y no salga más) la tristeza...












Sí, amig@s, cuando se la encierra sin piedad en las 
mazmorras de nuestra vida, la tristeza se transforma 
en una cosa monstruosa y desquiciante.

Se transforma en la reina loca de todas las tristezas: 
La depresión, la tirana de todas las prisiones, la 
apisonadora irrazonable, la emperadora ciega que 
conduce a sus súbditos al reino de los sinsentidos.

No llega de un día para otro, no, su majestad La depresión. 
Es una reina que, si se lo permites, se apodera poco a poco 
de lo más hermoso de tu vida. Es una reina enfermante 
que medra en lo oculto, que se hace más grande cuanto 
más la negamos, que crece con nuestro miedo a sincerarnos, 
con nuestras renuncias más cobardes, con nuestra 
evasión constante a enfrentar nuestras pesadillas... 

Un reina que pisotea cada uno de nuestros sueños...



Porque la reina de las insensibilidades es capaz de 
venirse a dormir con nosotr@s, y agarrarse toda la 
cama para ella sola, y ni un huequito nos dejará 
para cobijar a nuestro corazón encogido. Su 
trono es tu vida. Y su reinado feo y cruel lleva 
escrito tu muerte en su bandera. Y su uniforme 
es tu vacío eterno y doliente. 



Y es entonces, es quizá entonces 


si no te rindes 


si aún siendo ya solo una piltrafa llamada 
nadie 


no te abandonas, es cuando oyes latir 


muy cerca de ti 


el sonido de las estrellas. 












Y las estrellas pueden latir muy muy 
muy muy muy muy muy fuerte, más fuerte 
de lo que nunca habías creído que 
nada podía latir.


Y lo que late eres tú. 


Y miras hacia arriba. Y miras hacia adentro 
y ahora ya sí: ahora te desnudas. Te quitas 
lentamente el uniforme de vacío eterno y 
descubres ahí escondida tu última lágrima, 
tu última nube, tu última vida luchando 
por trazar en el cielo 


tu última sonrisa. 



El último suspiro que te invita a volver a 
sonreír, una y otra vez. 




A volver a llover, una y otra vez. 




A volver a querer 





ser tú. 



















Te liberas. Y sabes que tienes la oportunidad 
de ser mejor. Ahora sabes lo que hacer 
cuando las tristezas te inunden con su gris, 
con su niebla, con su desierto, con su 
invitación a ser piedra... 



Ahora, después de ese viaje que te llevó 
al reino de ninguna parte, miras hacia 
atrás y ves todo lo que has perdido, y 
miras hacia adelante y sabes que no 
volverás a ser la misma persona. 



Ahora te conoces hasta lo más 
hondo de tu tristeza. 





Ahora sabes que cuentas contigo mism@, 
que nunca más volverás a abandonarte así. 






Y además... 










Además también sabes otra cosa. 































Este "Ensayo sobre la tristeza" va dedicado a los dibujantes asesinados 
hoy en París. Va por vosotros, compañeros, y va para todas las personas 
que arriesgan cada día sus vidas por defender la libertad de expresión. 

Y a los asesinos decirles que... 

No vais a acabar NUNCA con nosotr@s, ignorantes, NUNCA. Solo tenéis la 
violencia como arma. Nosotr@s tenemos mucho más, tenemos la generosidad, 
la valentía y el corazón de querer un mundo mejor. Y vamos a seguir luchando 
por él, vaya que sí, y además sabemos cómo hacerlo, porque además 
de tener generosidad, y valentía y corazón, tenemos la cabeza 
muy bien amueblada, y la inteligencia, y la creatividad... 
Allá donde matéis a un@, saldremos, por lo menos, 
dos más sin miedo, con fuerza, con coraje y con 
inteligencia para plantaros cara, a vosotr@s y 
quienes os dirigen desde sus despachos, 
resguardad@s por sus billeteras, 
escondid@s tras su infame 
y estúpido poder. 










11 comentarios:

Cristina Parias dijo...

Valiente reflexión Ximo. En este mundo insensible no ponerse triste no sería humano y en este mundo tan loco, no ponerse triste no sería muy cuerdo, así que no hay que esconder esa tristeza sino dejarla salir, ya que no es síntoma de que se es débil sino de que se está muy sano. Cuando la tristeza asome la cabeza, como tú muy bien dices, mejor pararse a comprenderla para poder darle un buen consejo y que así se pueda ir. :). ¡Váyase usted en paz señora tristeza!

Tramos Romero dijo...

Mi admiración y gratitud por el consuelo de tu gran corazón

Rafa Hernández dijo...

Bonito homenaje y muy bien logrado y trabajado: Seguro que se sentirían orgullosos.

Abrazo Ximo.

Marinel dijo...

He quedado pegada a tu tristeza, a la tristeza de tantos, a la tristeza que no quiere serlo, a la que lo es y reniega de ella misma sin saber que de reconocerse, acabaría por aceptarse para más tarde irse, como todo en la vida, ya que nada es para siempre...
Solidaridad absoluta con esas víctimas de la irracionalidad y el fanatismo.
Un hermosísimo homenaje de tu parte, un colega de esos que con sus manos dibujaban la vida que se les ha quitado.
Besos y mi aplauso.

M. Roser dijo...

Abans de llegir la dedicatòria he pensat que avui estaves estranyament filosòfic!
Sovint hi hem de conviure amb la tristesa la nostra o la dels altres, però dintre de les nostres possibilitats hem d'intentar foragitar-la, perquè no ens deixa ser feliços ni a nosaltres ni als altres...
Si parlem de depressió ja és una altra cosa, perquè és una malaltia difícil de sortir-se'n...
M'afegeixo a l'homenatge...Mentre hi hagi extremistes el món no canviarà!
Bon vespre, Ximo.

k@ry dijo...

Qué bien expresado Ximo, sin palabras... Un abrazo!

Ishtar dijo...

Siempre has expresado muy bien con tus dibujos, pero hoy tus palabras los has superado.

En un día como hoy me gustaría saber dibujar, hacer miles de viñetas y empapelar París, parodiaría a los cotillones y a las religiones, burlas al gobierno y a las pequeñas asambleas, al cielo a la tierra, me reiría de mí y de todos los demás.
Al que no le guste que cierre los ojos, pero que no se dedique a cerrar para siempre los de los demás.

No nos podrán quitar el humor ni el amor.

Un abrazo muy fuerte, Ximo.

Raquel P.R. dijo...

Menudo post te has currado Ximo, estoy emocionada hasta el extremo, hasta lo más profundo de mi alma (donde no hay tristezas ni alegrías, donde sólo habita la verdadera razón de existir: la luz).
Le has regalado un merecido homenaje a la tristeza, porque es parte de nuestra vida, porque es un estado del alma tan necesario como la alegría, porque nos invade en algunos momentos con tanta fuerza que no sólo debemos dejarla fluir, debemos dejarla salir y enseñarnos la lección de la que viene siempre acompañada.
Sabes que comparto este momento en especial contigo, cojo tu mano y cierro los ojos y siento la vida Ximo.
Con alegría y tristeza puedo decir que te quiero, o lo que es lo mismo: te quiero con el alma.
Un abrazo inmenso mi gran y hermoso amigo.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

No suelo comentar en mis propios posts, ya lo sabéis, pero en esta ocasión hago una excepción para reintegrar un comentario que debido a mi torpeza se perdió. Es este:


Violeta dijo...
Creo que la tristeza es un estado de cambio, de transición, en el que nos habituamos a una nueva situación, generalmente, debida a una pérdida... Esa transición creo que nos hace ver que al final aquello que nunca nos dirá adiós es nuestro propio yo, nuestra propia compañía (sí, compañía, creo que cuando alguien comienza a leerlo de esa manera en lugar de como soledad también contribuye a sentirse más abraz@ por un@ mism@ y los abrazos son muy importantes, hay que quererse todos los días).

Rompamos los muros de la "Deprisión" con aguas de esperanza e ilusión, seamos valientes para transformar la tristeza en impulso vital para la sonrisa viendo en cada pared tirada nuevas posibilidades de ser horizonte, estrella, planeta.

La niebla humedece el campo dejando aromas increíbles, gris... Gris como las nubes repletas de lluvia para los naranjos...El desierto... sigue siendo un ecosistema en el que a pesar de su dureza la vida se abre camino, y la piedra... La piedra no es algo inmutable... es infinita en su erosión por las aguas... hasta dejar visibles reflejos y colores que jamás imaginaríamos... La piedra... Elemento que no deja de formar parte, no solo de refugios, también de numerosos caminos por hacer... Guijarros nómadas... "Como tú..."

https://www.youtube.com/watch?v=FLI46jzAh4k

8 de enero de 2015, 9:38


Le pido perdón de todo corazón a la persona que escribió ese comentario, sé que necesitaste mucho valor para escribirlo. Gracias.

Y gracias a tod@s por vuestras palabras, fue un post muy complicado de hacer y me sentí reconfortado con vuestras palabras.

Tesa Medina dijo...

Un maravilloso alegato, Ximo, con unas viñetas magníficas.

Al miedo y a la tristexa hay que salirle al paso, no dejar que nos habiten.

Salvo el amor, no hay mejor cura para el alma que la risa, y queremos seguir riendo.

Un abrazo, artista.

LA ZARZAMORA dijo...

Bueno, Ximo, creo que todos necesitamos un momento de recogimiento y de respeto por el luto que les debemos a los nuestros, y que en esos casos la tristeza es legítima, para encontrarnos después con más fuerza, más garra y las palabras necesarias y justas.

Mil besos.