martes, 17 de octubre de 2017








No son de aquí, son de allá, de otros tiempos, salidos quizá 
de alguna puerta perdida del Ministerio del Tiempo, con esquemas 
mentales y herramientas de otra época. Sí, enarbolan la bandera de 
la legalidad, esa misma legalidad que les obliga a velar por el trabajo, 
la vivienda y la dignidad de todas y cada una de las españolas, esa 
misma legalidad a la que burlan con sus sobres bajo mano, 
con su descarada corrupción económica y moral. 

No son de aquí, son de allá, de otros tiempos, 
añoran quizá un imperio forjado a sangre y fuego, 
creen que la violencia y la amenaza les da derecho 
a todo, y se olvidan cada día de su propia cultura, tan 
rica, tan diversa, tan llena de gente como Unamuno, 
que les plantó cara aquel 1936... 

No, así no, así nunca, volviendo a 
la época de los presos políticos, del ahogo 
económico a quien no se pliega ante sus órdenes 
y sus mandos, a la censura de los grises tiempos... Así no, 
señoras y señores del Estado español, así no, que ya sabemos 
que el independentismo catalán no es todo miel sobre hojuelas, 
que no es oro todo lo que reluce, que podremos estar de acuerdo 
o no con sus ideas y con sus sueños, que podremos ver o no viable 
una Cataluña independiente... Pero así no, así no arreglamos esto. Así 
lo liamos más, así se fractura más una sociedad, así no. Porque ustedes 
no son de aquí, son de allá, de otros tiempos; y nosotras, las personas 
que respetamos a las personas, no vamos por ahí aporreando 
otras personas, ni quitándole la libertad a quien no piensa 
como nosotras. No sé ustedes, lumbreras del Estado 
español, qué van a hacer los próximos días, pero 
yo, que nunca vi la independencia de Cataluña 
como algo urgente ni como una buena 
salida, no pienso callarme 
excusándome en que 
esto no va conmigo, 
porque aquí y 
ahora nos 
estamos 
jugando algo 
más importante que 
una bandera, nos estamos 
jugando esa pequeña porción 
que todavía nos queda 
de libertad.