miércoles, 4 de octubre de 2017









Cualquier represión de Estado necesita, para ser efectiva, 3 pasos
el primero es dar cera (golpear, aporrear, patear...) sin medida ni, por 
supuesto, proporcionalidad. Con eso se genera dolor, humillación, tristeza 
y, según los casos, mucha rabia o un gran desconcierto íntimo. El segundo es 
negarla (minimizarla, taparla, decir que todo es manipulación... en fin, que todo 
aquello no fue para tanto). Con eso se busca que el colectivo represaliado se sienta 
solo, incomprendido, desamparado... y muchas veces incapaz de conseguir hilar un 
argumento con el que explicarle al mundo cómo se siente. Y el tercer paso es 
conseguir que quien fue represaliado se revuelva violentamente, que se 
deje llevar por la venganza ciega, y que triunfe el instinto de 
devolver golpe por golpe y caer en el error de que "el 
mundo sabrá por fin cuánto he sufrido cuando vea 
cuánta violencia soy capaz de dirigir 
contra los agentes represores 
y (también) contra 
gente inocente." 

Con ese 3er paso
un Estado coercitivo, explotador y 
tramposo tiene la justificación perfecta para 
machacar sin piedad cualquier rebeldía. Y como tiene 
más medios económicos, armados y de propaganda, 
puede conseguir su objetivo y dejar 
desprestigiado y sin efecto 
hasta la más loable 
de las utopías

Eso, amigas y amigos, 
es lo que hizo el Estado español en 
el País Vasco... Y eso es lo que pretende hacer 
ahora a toda velocidad en Cataluña. Le falta el 3er paso
Todavía no lo tiene, por más que el aparato de propaganda 
ya quiera anunciar lo contrario, porque las escasas respuestas 
violentas que hubo el 1 de octubre estuvieron protagonizadas por 
gente inerme que, ante la avalancha de tíos muy machorros y muy 
bien pertrechados para la autodefensa y el autoataque, lanzaron 
una silla, o una botella de plástico, o una mano desnuda al aire, 
o aquel paraguas de color chillón que agitaba una anciana... 
Y lo del "asedio" el lunes y ayer martes a los hoteles 
donde se alojan los agentes... ¿Eso es odio 
incontrolado? O es una forma de decir 
(a grito pelado y sin porras ni 
escopetas ni azadas)
"Vosotros pegasteis 
el domingo a 
mi hermana" 
o "Le disteis una 
patada voladora a mi 
padre" o "Arrastrasteis por la 
calle a mi amigo", o "Le abristeis 
una brecha en la cabeza a mi abuela 
y os grito y os digo que os vayáis porque 
aún me queda el suficiente juicio como para 
no hacer del hotel una barbacoa."  

No, el tercer paso todavía no se ha dado, 
quizá se lo inventarán, o conseguirán que alguna 
banda de descerebrados (que en todas las tribus los hay) 
les dé la excusa para el machaque definitivo, para tildar a 
cualquier resistencia de "terrorista", y a cualquier apoyo de 
"enaltecimiento del terrorismo", y ya el mundo será por fin un 
mundo de catalanes buenos y de catalanes malos, un mundo 
donde ya quiere estar Xavier García Albiol (presidente  
del PP en el parlamento de Cataluña), transcribo 
literalmente lo que ayer les decía a los 
policías y guardias civiles que solo 
dos días antes aporreaban a 
personas armadas con 
papeletas: "Sobre 
todo mucha fuerza porque 
los catalanes de bien, que somos 
los catalanes que también nos sentimos 
españoles, os necesitamos." Claro, así consiguió 
el grito tribal de los defensores de la españolidad más 
cavernícola, y, claro, así consigue fracturar todavía 
más la sociedad catalana, esa sociedad que, según 
él, está rompiendo la gente que el domingo 
pedía votar en paz. Qué pecado, ¿eh? 
votar en paz...

Pero estamos en el segundo paso
negar lo sucedido, por eso la fiscalía 
ayer decía que el domingo los agentes 
actuaron en legítima defensa... 

¿En legítima defensa? ¿Acaso la gente 
votante marchó en formación contra el 
barco de Piolín, para sacar uno por uno 
a cada policía a rastras o a golpes o a 
estirones de pelo? ¿Acaso el domingo 
la gente urneante se metió en las 
comisarías o en los cuarteles para 
estrangular a todo agente de la ley 
que se les pusiera por delante? 
Oigan, que el tema no fue así, fuera 
el referéndum legal o ilegal, esa gente 
inteligente solo quería avalanzarse 
sobre las urnas para hacerles el amor 
protegerlas si hacía falta y compartir 
un día con la gente emocionante que 
sueña con decidir las cosas hablando y 
votando... Pero no, anoche tenía que 
salir el señor monarca a hablar de todo 
menos del abuso a sus súbditas y a sus 
súbditos, no, el señor de los borbones, 
el heredero de una dinastía de reyes 
y de una dictadura de caudillo, nos da 
lecciones de democracia y de estado 
de derecho y nos pide, desde su humilde 
chocita, que traguemos un sapo más, 
que total, ya llevamos siglos 
tragando... 







Pero quizá no queramos tragar 
más ya, quizá podamos hacerlo esta 
vez bien, a pesar de que el Gran Poder 
Estatal se empeña en hacerlo tan mal. 
Quizá esta vez podamos decir otra vez: 
"No. Ustedes no nos representan." Y salir 
a la calle sin vergüenzas ni complejos ni 
miedos, salir a nuestra calle en paz, por 
la paz, y con la paz nuestra de cada día, 
seamos españoles, o seamos andaluzas, 
o catalanes, o vascas, o de la meseta 
castellana o de Castelló de la Plana, 
que es de donde soy yo... 
Porque a mí me da igual si 
yo soy de un país y tú eres 
de otro, o somos del mismo, 
qué más da, mientras lo 
hagamos sin mandar a la 
porra lo más bonito del 
mundo, que es nuestra 
libertad, nuestro respeto 
mutuo, nuestro amor... 
Si eso cabe en la bandera 
de cada cual... Creo que 
conseguiremos ser personas, 
sí, ser personas dignas, más 
allá (o más acá) de cualquier 
frontera. Porque creo que ya 
hemos aprendido a caminar con 
nuestros propios pasos, dejando 
a un lado los pasos esclavos. Sí, 
creo que es hora de caminar. De 
caminar y no parar. No parar hasta 
liberarnos. Liberarnos de tanta 
miseria impuesta.