dimarts, 10 d’agost del 2021






 


Diría que esta tira cómica es mía y diría la verdad, pero diría que es solo mía 
mentiría. Es una colaboración con Xurxo Vázquez, el guion original lo hice 
yo y el resto es todo suyo. Y diría que me causa gozo una colaboración así
 con un viñetista al que admiro desde hace años y diría la verdad, pero diría que
 la experiencia ha sido única e irrepetible y mentiría. ¿Por qué? Porque en un par
 de semanas habrá otra experiencia de colaboración creativa: él al guion y yo al
 dibujo, y eso me causa, si cabe, más gozo todavía. Sí, en los tiempos que corren
 lo de las colaboraciones entre gente que escribimos, o dibujamos, o fotografiamos, 
o etceteramos, no abundan, quizá porque cada quien solemos nadar (o naufragar)
 en el interior de nuestras cápsulas, o volar en nuestras atmósferas estancas, ya
 se sabe, las zonas de confort, o de confuerte, o de condébil… Pero, claro, es así
 como debemos vivir, como las gallinas de una granja industrial, ahí bien encerraditas 
en sus jaulitas, para que la productividad esa y el ritmo ese no pare, no. Pero ya me voy 
por los cencerros de Úbeda y no es plan, así que me voy a tomar algo, no un café
 (me gusta el olor, pero no puedo tomarlo, hace mucho que no bebo café, me
 altera los nervios), ni tampoco una cerveza (no me gusta, ya de muy jovencito,
 con las primeras salidas con amigos me pasaba, todo el mundo loco por tomar
 una cerveza y a mí ni me gustaba ni me sentaba bien), ni tampoco un vino o
 cualquier otro alcohol (nunca he sido fan del alcohol, en mis épocas de desfase 
lo que de verdad me gustaba era fumar, fumar hierbecitas de la risa y del relajo,
 pero hace años que no fumo). Así que me voy a un convento, o a una ermita,
 porque a estas alturas soy más un monje que otra cosa, y allí me tomaré un
 agua fresca y natural, y pintaré alguna mona, porque eso soy: un pintamonas, 
o un escribemonas. Y ya está, ya me he enrollado bastante y lo que quería
 decir es Gracias, Xurxo, por esta tira cómica y por la otra que vendrá 🙂















dilluns, 9 d’agost del 2021





 



El día que saqué esta foto (sí, lo sé, parece una viñeta) 
(pero es una foto) (ya si os creéis esto, os creeréis también lo 
siguiente que contaré) hacía muchísimo calor y los aparatos de 
aire acondicionado se abanicaban con gracia y salsalero (sí, salsalero)
(es un bailesito muy salao que te hará gosar, papi sabrosón) (o mami
 sabrosona) (o primo segundo, más sabrosón todavía). Y… Y… por dónde
 iba, que con el salsalero se me ha ido el cielo al santo… Eso: que los
 aires acondicionados se abanicaban y los que no se abanicaban se 
iban corriendo a echar un casquete polar ártico. La calle toda se derretía, 
y el asfalto era un chicle de fresa con tropezones de cereza en almíbar. Y los 
semáforos se doblaban y besaban las aceras, que se arqueaban y ardían
 apasionadas, abriendo las bocas de incendio y lamiendo con sus lenguas los 
pies churruscados de las pocas personas que se animaban a salir a la 
calle. Hubo alguno, incluso, que sin querer se quemó a lo bonzo 
con su propio semen incandescente, y las farolas bailaban 
sobre el horno de su propia excitación hasta llegar al punto 
de cocción en el que ya no es posible tener un orgasmo, porque 
como mínimo tenían media docena, uno detrás de otro, lamidas 
por nubes henchidas de un orgiástico calor sin final y sin vergüenza. 
Y eso sucedió aquel día que saqué esa foto, ya veis qué cosas, quién 
nos lo iba a decir: empecé hablando de un día de calor como otro
 cualquiera y acabo hablando de otras cosas que pasan, también, 
un día cualquiera. Cierto es que, como atestigua la foto, no todo el 
mundo supo ver aquel grandioso humedal erótico: hubo gente que 
insultó al sol. Mala gente aquella, la misma que en invierno disfruta 
de su calorcito, luego en verano lo repudia sin misericordia. La misma
 gente que explota a emigrantes y a pobres en general y luego, 
cuando no los necesitan, los echan a patadas. En fin, qué decir 
de ese hatajo de zopencos que demuestran su corta imaginación 
sexual yendo a un puticlub, si no valen ni la pena ni el pene ni el 
porno ni el puto prejuicio que les carcome el cerebro. Y ya está, 
ya he dicho todo lo que quería decir. Nada más por hoy :-)












dissabte, 7 d’agost del 2021





 






Diuen d'ell que sempre està en els núvols. Potser. 
I, si és així, potser per això està sempre molt a prop dels cims més 
alts de la natura més sincera, més perillosa i, també, més bonica.













dijous, 5 d’agost del 2021





 





Hay por ahí mucho animal (presuntamente racional) campando a sus anchoas.

Y no diré nada más sobre esos individuos que campan a sus anchoas, 
porque no quiero ponerme de mal humor. También podría hablar 
de la gente que campa a sus berberechos, pero no quiero 
ponerme de mal amor, así que terminaré este 
brevísimo ensayo sobre el bientrato animal 
ahuyentando a las malas pulgas 
con un gruñido liberador y
lanzando al viento un guau agradecido dedicado 
a los buenos animales que todavía, afortunadamente, 
campan a mis alrededores. Hasta luego, animalotes y animalotas.











(versión nueva de una viñeta que hice hace una década) 












dimecres, 4 d’agost del 2021





 



“Tú has sido la piedra en mi camino”, eso decía Sole Giménez cuando
 cantaba en Presuntos Implicados, y pienso que todas podemos cantar
 esa frase y evocar a alguien que fue esa gran piedra que nos regaló 
un porrazo altamente destrozador. O dos. O más.

Pero, si nos paramos un poco a observar esto, no son las enormes
 piedracas del camino las más peligrosas, quiero decir que al ser grandes
 se las ve bien, incluso podemos practicar el arte de la escalada con ellas;
 las peligrosas de veras son las piedrecicas aparentemente inofensivas,
 esas que parece que están sueltas pero que no lo están, o esas 
otras que son pequeñicas pero matonicas.

Y esto de las piedras de tamaños diferentes me lleva a esto otro: 
Los grandes personajes todopoderosos, de la política o de la economía 
o del espectáculo ese que debe continuar, están tan arriba y son tan
 famosos que ya de lejos se les ve lo poco de fiar que son, o lo crueles, 
o lo egoístas y engreídos, más que grandes piedras del camino son
 monumentos de granito y de cara muy dura plantados ahí, para que 
todo dios los vea y los adore. En cambio los jefecitos, o las jefecitas, 
los tronos pequeñitos que encontramos en nuestra vida cotidiana son
 más difíciles de detectar, y los asimilamos en nuestro quehacer 
diario, o los evitamos, o intentamos exorcizarlos con bromas, 
o silencios, o reproches en voz baja, cuando no 
nos enzarzamos a grito pelao con ellos.

Esas piedrecitas se nos meten en los zapatos, o en los calcetines o 
en los calzoncillos o en las bragas o en el suje, o se esconden debajo 
de la piel y se instalan cómodamente en nuestra cabecita, en nuestro
 corazoncito, en nuestro insomnio. Esas pueden llegar a convertirse en
 nuestro pequeño dictadorzuelo, nuestra propia canciller caprichosa 
e inflexible, nuestra peor y más resbaladiza piedra en el camino.













dilluns, 2 d’agost del 2021





 



Què és la identitat? Segurament és una construcció íntima, però potser és només 
un fantasma que de tant en tant té, com qualsevol ésser pensant, dubtes. 
potser la identitat és un guió en contínua revisió, o una disfressa, o un
 amagatall. O un policia que ja no sap qui és el bo i qui el dolent.

I parlaria ara de la persecució més llarga i famosa de la literatura, la de
 Javert, el policia recte i incorruptible, i Jean Valjean, el fugitiu curvilini 
i encara més incorruptible. Qui ha llegit "Els miserables" sap que la
 identitat oficial (o legal, o social, o inclús ritual) d'un personatge i de
 l'altre no és definitiva ni tampoc definitòria. I sí, parlaria ara de la
 novel·la de Victor Hugo, però és un llibre que vaig llegir fa 
més de trenta anys i ja em queda lluny.

Preferisc parlar de la vinyeta d'avui, que és "remake" d'una que 
vaig fer fa cinc anys. Cinc anys ja? Uf, cinc anys enrere és també un 
lloc molt llunyà, així que no parlaré de res més. Bon dia o bona nit, 
i bons o bones fantasmes vos visiten de dia o de nit.