lunes, 22 de septiembre de 2014





El viernes os contaba que tenía prisa porque quería 
ir al banco del barriopedir un préstamo. No sé si os 
acordáis (si hacéis CLiC AQUí refrescaréis la memoria) 
(y entraréis en las calderas del infierno, también).


Bien, el caso es que esta es la cara que ponía 
yo el viernes cuando me dirigía al banco con 
mi carpeta llena de avales:








Sí, es que la bancaca tiene eso, que contagia 
cacantidad de mimierdo. Pero...


Pero me paré.


Sí, me paré. Me lo pensé dos veces y 
decidí no pedirle nada al bancaco.


No, y, ¿sabéis? Fue decidir eso y cambiarme 
la cara. Sí, fue decidir que no entraba en el 
bancaco y ponérseme una cara tal que así:










Sí, ya véis: se me puso cara de Cactus.


Por cierto... ¡Hola, Cactus! :-)












En fin, ya sabéis cómo es este Cactus, cuando 
yo voy, él viene, y cuando yo vengo, él dice Diego 
donde yo dije Digo (o algo así decía el refrán).


Ahora dice Adiós pero seguro que volverá 
pronto al planeta este llamado Acapu.

Pero eso será otro día. Por hoy ya está 
casi todo dicho. Para terminar había pensado 
añadir un discurso donde quedara patente 
y latente mi amor (inexistente) por los 
bancos, o meter aquí una recopilación 
de algunas viñetas banqueriles que 
he hecho estos años para manifestar 
mi agradecimiento (inexistente) 
por ellospero mejor no, 
mejor rescato parte 
del comentario 
que hizo 
el viernes, porque 
resume muy bien el tema:


Ayer vi una foto de un cartel en un portal que ponía 
"por favor no orinar en el portal, aquí vive gente honrada, 
hágalo en frente, que es un banco" Puedo buscarla 
si crees que necesitas más avales :-)



Hala, ya nada más. Ahora que ya me he 
ganado de por vida el cariño, la admiración, el 
respeto y el apoyo de esa bestia inmunda llamada 
banca, ya puedo cerrar este post con los 
bolsillos vacíos... y la conciencia feliz.


:-)












10 comentarios:

Cayetano Gea dijo...

Mejor no pedir nada a los del banco. Es salir de uno y tener la sensación de que te la han colado de alguna manera.
Un saludo.

Rafa Hernández dijo...

No sólo lo mejor es no pedirles nada, sino que cuando sales del banco échate mano al paquete, porque lo mismo te han robado hasta los calzoncillos.

Un abrazo Ximo.

Raquel P.R. dijo...

Creo que no hay mucho más que añadir... pero qué bien se queda uno con tan poco peso en los bolsillo y tan liberada la conciencia, verdad!?
¡¡Un abrazo grandisíiiisimo para ti!!

Adra Sólo dijo...

:) Ay, que ilu más grande estar en el mismo post que el cactus, de verdad muchas gracias, eh? Te lo pagaré con intereses :)

Besos

aristio dijo...

Jajajaja opino lo mismo que Rafa.

Saludos Ximo para ti y para el Cactus.

Loreto Giralt Turón dijo...

Els bancs com més lluny, millor

Las Gemelas del Sur dijo...

Ufff!! Por esta vez te has salvado.

Besos.

chusa dijo...

Jajaja, còmo te comprendo Ximo
muy bueno...
ciao cactus!

chusa dijo...

Jajaja, còmo te comprendo Ximo
muy bueno...
ciao cactus!

M. Roser dijo...

Vas fer bé de no entrar al banc, perquè massa bona olor no devies fer...El cactus és molt simpàtic, però no el facis enfadar mai, que et punxarà!
Petonets.