sábado, 27 de abril de 2013





LAS PALABRiTAS DE LA FLORECiTA



Capítulo 4




NiNGUNEAR








Gracias por la definición, Florecita.








Es triste sentirse ninguneada, o ninguneado 
(o ninguneade) (o ninguneadi) (o ninguneadu...)


Y hay gente que se lo pasa mal por ese 
motivo (yo no, a mí nadie nunca se atrevería 
a ningunearme, todo sea dicho de paso).

Sí, hay gente que es ninguneada y lo 
sufre, lo sufre mucho. Recuerdo, por ejemplo,
el extraño caso del hombre invisible
que no entendía porqué no le
devolvían el saludo.


Sí, estimado público, habéis leído bien:


"EL EXTRAÑO CASO DEL
HOMBRE INVISIBLE QUE
NO ENTENDÍA PORQUÉ NO
LE DEVOLVÍAN EL SALUDO"










Pobrecito, este hombre invisible ¿verdad?


Me temo que tendrá que resignarse a que
no le devuelvan el saludo, de lo contrario
acabará siendo el protagonista de...



"EL EXTRAÑO CASO DEL
HOMBRE INVISIBLE QUE SE
ENFADABA CUANDO NO LE
DEVOLVÍAN EL SALUDO"










Por cierto, hablando de hombres invisibles,
hay unos lugares donde yo, particularmente,
me siento a menudo muy invisible.

Esos lugares son los supermercados.

(o inframercados)

(podrían llamarse inframercados)

(lo hablaré con el DRAE, que es un colega amigo mío)

Allí, en los supermercados, muchas veces
me siento completamente invisible, me da
la sensación de que los productos, las ofertas,
las cajas registradoras... son lo único que importa.
Y que yo soy un simple adorno.

No es raro, cuando voy a visitar esos lugares,
que me quede parado delante de un estante
y me ponga a contemplar las mercancías
que allí hay expuestas.

Y no estoy allí solo un momentín... No,
yo puedo quedarme así horas y horas y horas,
bien quietecito mirando y observando (un día
cerraron el súper y yo todavía estaba allí)

(al vigilante nocturno le di una alegría)

(me dió las llaves y la linterna y se fue a su
casa a ver dos partidos de baloncesto y a 
emborracharse con coca-cola, mientras yo
seguía en trance, admirando el maravilloso
universo de los productos en sus estantes)

(desde aquella noche no he vuelto a ser el mismo)

(mi psiquiatra puede atestiguarlo)


Pero bien, a lo que iba: hoy mismo, mirando
una oferta de 2 x 1, he sido testigo de una
agria discusión entre dos botellas:











Por suerte este tipo de discusiones
entre colegas acaban solucionándose
pronto, y los productos en oferta se dan
cuenta de que son discusiones muy
estúpidas y muy inútiles.











Bueno... hay ocasiones en las que tardan
un poquito en darse cuenta, pero al final
impera la concordia y descubren que
las dos son valiosas por igual...










Me temo que estas dos eran
discutidoras de alta graduación...


Pero no nos detengamos aquí, vamos a
ir terminando el post de hoy, y para
ello contaremos con la presencia
inestimable del Cactus.


Jeje, a ver qué nos dice él de la palabrita de hoy...



¡¡ Hola Cactus !!


¿¿ Qué tal, cómo estás ??








¡¡ Cactus !!   ¡¡ Hey!!


¡¡ Que estoy aquí !!


¿¿ Qué, cómo amaneciste ??










¡¡ CACTUUUUUUUUUUUUSSSS !!


¡¡ Ni se te ocurra ningunearme !!


¿¿ Me oyes ??


¡¡ Ni Soto curra !!









¡¡¡ MmMpPffffffff !!!




¡¡¡ CACTUUUUUUUUUUUUUSSSSSS !!!









¡¡¡ Buaaaaaaaaaaa !!!



¿¿ Por qué tanto odio inmisericorde para conmigo ??



¡¡ Buaaaaaaaaaaaaa !!









(yo me voy)


(me voy a ver a mi psi y a mi quiatra)


(sí)


(buaaaa)


(le diré que mi cactus no me dirige la palabra)


(y él me dirá: "haga usted terapia")


("¿qué terapia me recomienda, doctor?" le diré yo)


("váyase a ver estantes de supermercados" me dirá él)


(y entonces todo volverá a estar bien)


(y yo seré una persona equilibrada y normal)


(y entonces aparecerá un guardia jurado
aficionado al baloncesto y adicto a la
coca-cola y me dará su linterna)


(y...)



































...

























...


















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