jueves, 11 de mayo de 2017










"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización 
de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye 
hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que 
muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, 
y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los 
que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada 
y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar 
sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."