jueves, 2 de febrero de 2017



ENSAYO SOBRE LA RiSA 




Definir la risa no es fácil. Es verdad que en el 
diccionario hay una definición (o dos o tres), pero 
creo que hay tantas definiciones válidas como 
personas hay en el mundo. 

Es por eso que ayer por la tarde salí a la calle a 
preguntarle a la gente "¿Serías tan amable de darme 
tu definición de risa?" Al principio el resultado no fue 
muy positivo, para qué os voy a engañar, empecé 
con un grupito de niños que ni siquiera entendían 
de qué estaba hablando, me miraban perplejos, 
con los ojos entrecerrados y, eso sí, con caras 
muy sonrientes, y me decían cosas así como 
"Not speak spanish, sorry" y "Grasias" y 
"Sorry" otra vez, y luego "Grasias" 
y "Sorry" otra vez. Y me hacían fotos 
con sus cámaras de fotos y con sus móviles 
y todo era muy extraño hasta que me lavé los 
ojos con una botellita de agua que llevo para estas 
ocasiones y enfoqué bien la vista y me di cuenta de que 
estaba en medio de un grupito de turistas japoneses... 
¡Uf! Sí, muy majos todos, y no muy altos, para qué 
os voy a engañar otra vez... Sí, salí corriendo de 
allí todo avergonzado y con los ojos llorosos 
de tanto restregármelos con el agua 
con el clínex. 

Sí, un desastre total. 


Pero me rehíce y me fui a buscar indígenas 
de aquí de la península ibérica y yo les preguntaba 
pero no me hacían caso, "Tengo prisa", "Lo siento", 
"No llevo suelto" y cosas peores... Al final conseguí 
que un señor ya mayor (sí, muy muy mayor) 
(de esos que se jubilaron cuando Franco 
todavía no tenía pelos en los escrotos) 
(sí, es que Franco tenía muchos escrotos) 
(sí, es lo que tiene hacer todas las cosas 
por cojones) (que al final acabas criando 
escrotos hasta en los ombligos). Bien, 
pues el jubilado me atendió muy 
amablemente, escuchó atentamente 
mi pregunta (se la tuve que repetir 7 veces) 
("estoy un poco sordo", me dijo) (mentiroso) y 
luego, después de procesar la información que 
le acababa de suministrar (tardó 8 minutos y pico) 
(sí, casi 9 minutos tardó el buen hombre en asimilar 
mi pregunta) se me rió en la cara. Así, como lo digo 
me pasó, para qué os voy a engañar por tercera vez: 
se me rió en la cara, y en el culo, y en los pies, y en la 
coronilla, es increíble la agilidad que sacó aquel señor, 
venga a dar vueltas a mi alrededor riendo como un 
poseso... Hasta que, de repente... se quedó 
quieto y se murió. Sí, así, tal cual, ni 
siquiera se cayó al suelo, se apoyó 
tranquilamente en su bastón 
y se murió. Plácidamente, 
era todo sonrisa él...

Total, que después de llamar a la 
ambulancia y estar allí hasta que consiguieron 
resucitarle, me volví a casa y llamé por teléfono 
al más allá, para que me pusieran con alguna escritora 
o escritor de siglos atrás, y me diera su definición de risa. 

Y me pusieron con Victor Hugo, el de "Los miserables", 
y él me habló con ese tono grave y serio y aplomado 
tan suyo y me dió su definición: 

"La risa es el sol que ahuyenta el 
invierno en el rostro humano." 

Y olé, qué señora definición, ¿eh? y además 
me la dijo en castellano, que se ve que allí en el 
más allá tienen mucho tiempo libre y él se 
dedica a estudiar idiomas. 

Qué grande Victor Hugo... Y qué barbas, dió mío 
de mi vía, qué barbas, si hasta salían unos pelos 
larguísimos por mi teléfono, hablando con él. 
Se ve que monsieur Victor Hugo no 
considera conveniente ocupar 
parte de su tiempo libre 
en afeitarse... 

Pero no estamos aquí para hablar de pelos, 
el caso es que después de escuchar la 
definición de Victor Hugo me puse a 
dibujar este dibujito: 






Y después de dibujar me pregunté 
a mí mismo: "¿Qué es reír?" 

Y me surgió esta definición, 
a ver qué os parece: 







Y ahora que lo pienso... quizá una de las 
formas más sanas y limpias de reír es cuando 
nos encontramos con la inocencia (aquella que 
creíamos perdida) justo al doblar una esquina 
que nos daba un pánico atroz. 

Porque, claro, hay ocasiones que... 







¡Cactus! ¿Pero por qué me interrumpes? 
¿No ves que me estoy poniendo filosófico, 
literario y casi rozando lo poético? 

Y además... ¿Cómo que nunca te ríes? 

¡Eres un mentiroso! 







Ah, ¿no? 
















Un mentirioso, dice... ay... 

Bueno, déjame seguir con lo mío ¿vale? 









Y lo mío era... a ver... 

Sí, lo de las formas limpias de reír.

Porque... 

¿A que molan esas risas francas? 

:-) 



Pero... hay también de las otras. 

Sí, haberlas haylas... 









Y es que hay por ahí psicologías 
muy psicoilógicas y muy crueles. 
Sí, hay risas estúpidas que 
se creen muy listas... 









Yo la verdad es que no sé que es eso de que se rían 
de mí, porque mi perfección roza lo sublime y es difícil 
que alguien encuentre en mí defectos, pero no me 
importaría, porque soy un tipo de buen carácter 
y con una personalidad muy asentada 
y estoy muy seguro de mí mismo 
y... 










¿Eh? 










¿Te estás riendo de mí, Cactus? 










Pero... ¿es de algo que he dicho? 
¿O de algo que he hecho? ¿O de algo que no he hecho? 
¿O de algo que soy y no me he dado cuenta y los 
demás ven y yo no? 

O... 

O... 

Ummm... 


¿O me estás vacilando? 


Ummmmm... 


Es eso, ¿no? 


¡Te estás burlando de mí!


Ummmmmmm...


Pero... 


¿Quién te crees que eres tú, para reírte de mí? 

¿Eh? 

A ver: ¿Quién te crees que eres tú? 








Ummm... ¡Ah, vale! Si es así... 

Entonces... entonces en realidad 
yo ahora me estoy riendo de mí mismo... 

¡Claro! ¡Me estoy riendo de mí mismo! 

¿Verdad, Cactus? 
















Ufff... Este cactus se lo tiene muy creído... 

















Ufffssxxx... toda mi perfección puesta 
en entredicho por un cactus... Ummmffsssxxx... 


Sí, sabe como pincharme... Pero... 


Pero... 


Vayamos terminando este post, que se 
hace tarde y quiere anochecer.



Sí, y anocheceremos enviándole un mensaje 
a esa gente tan seria siempre y tan creída siempre 
de sus sesudos argumentos siempre. Sí, siempre: 


No menosprecies al payaso. No solo porque 
quizá ese payaso (o esa payasa) albergue en sí 
una tristeza tanto o más profunda que la tuya 
(que suele ser el caso), sino porque hacerte 
reír —simplemente hacerte reír— es uno 
de los regalos más preciosos que 
la vida puede darte. 












Y no existiría ni filosofía ni ciencia ni poesía 
ni arte si no existiera la risa. Ni la supervivencia 
existiría, mira tú por dónde. Ni los 
amaneceres tampoco. 



Porque el acto de reír... 




...es un acto... 





...de lo más natural.