dimecres, 4 de novembre del 2020






 




—Cactus, ¿cómo va el taller de poesía?

—¡Ximo, quiero salir de aquí!

—¿Te han confinado en el taller de poesía?

—¡Sí, Ximo, sálvame! ¡Esto no es lo que yo esperaba!

—¿Qué esperabas tú, Cactus?

—¡Esperaba yo sin esperar, así como despistado, que un gozo 
esperado me viniera a esperar, y que yo gozando 
esperara goces inesperados sin final!

—¿Y no has encontrado eso?

—¡No! ¡Rescátame!

—¿Como a los bancos?

—¡A los bancos no los rescatan, Ximo! ¡A ellos los alimentan con nuestra 
sangre, nuestro sudor, nuestras lágrimas y nuestra poesía!

—Pues sí, cierto es.

—¡Pero sácame ya de aquí! ¡Aquí me hipotecan con métricas, 
rimas y sinalefas! ¡ ¡Yo quiero gozar!

—¿No te causan gozo, Cactus, las sinalefas?

—¡No! ¡Gozo no me causan, las sinalefas! ¡Ni los peleonasmos 
ni las matáforas ni los anóforos!

—¿Huimos, pues, vergonzosamente, del taller de poesía?

—¡Sí! ¡Huyamos, amigo Ximo!

—Pues huidos estamos ya.

—Ay, que alivio. Aquello era un sinvivir. Ahora por fin veo ya con lucidez.

—¿Y qué ves, Cactus?

—Veo veo…

—¿Qué ves? ¡Ardo insatisfecho en la hoguera de la impaciencia! 
¡Dime, dime lo que ves!

—Veo luces en el mar…

—¡Oh…! ¡Dime más! ¡Dime máááás!

—Yo veo luces en el mar... ¡Y un pedo naufragar!

—¡Cactus! ¡Todo mi gozo en un pozo!

—¡Oh, Ximo, cuánto lo siento! ¡Me sumergí sin querer en los espesos 
licores de la lírica! ¡Y me vi, ebrio y locuelo, transido sin remedio 
por el dardo caprichoso de la musa! ¡Y del muso!

—Ay ay ay… Venga, cactus, despidámonos ya.

—¡Sí! ¡Digo adiós columpiado en la fina tela de una musaraña! ¡Cual 
elefante que se balanceaba, elegante, ingrávido y desconfinado! ¡Sí! 
¡Y como veía que no me caía, fui a buscar a otro elefante!

—¿Pero tú eres un cactus o un elefante?

—¡Oh! ¡Déjame soñar, Ximo! ¿Acaso no sueña el rey que es un tipo 
importante, siendo como es un puto miserable?

—Pues no te diré yo que no…

—¿Y acaso no sueña el capitalismo que es el mejor invento y el 
mayor avance, siendo como es un pobre ignorante que 
nos lleva al ocaso más estupidizante?

—Pues tampoco te diré que no, pero ya es hora de irse, Cactus…

—¡Oh! ¡Hasta luego! ¡Con lágrimas en los ojetes os digo adiós! ¡Pero 
no lloréis por mí, que yo estaré bien, balanceándome en versos de agua, 
amasado en una panadería cualquiera con arena madre y arrullado 
en el horno de orgasmos inacabables! ¡Adiós! ¡Oh, adiós!

—Hasta luego, querido público.

—¡Adiós, querido púbico! ¡Sed la sed saciada en la calle nuestra de 
cada día! ¡Que no os confinen la sed que no calla, y gritadle al mundo 
que el mundo no es una broma intrigante de mal susto! ¡Que el mundo 
es otra cosa, es un elefante chapoteando en agua hilarante, es un 
ser siempre irrigante! ¡Es otra cosa, sí, es otra cosa que nos late 
todavía! ¡Nos late todavía! ¡Nos late toda la vidaaaaa!









dilluns, 2 de novembre del 2020

diumenge, 1 de novembre del 2020

dissabte, 31 d’octubre del 2020

dijous, 29 d’octubre del 2020










A veces es tan sencillo como eso, sentir el airecito bueno y dejarse 
acariciar por el solecito. Hay veces que no, que no es tan sencillito, y 
hay otras veces que es cuestión de actitud, de hacer un poco (o un 
mucho) de esfuerzo y ver el lado boniato de las cosas. Y además dicen 
(con razón), que el lado boniato de la vida es nutritivo y aporta energía 
física y mental. Y es una raíz, ahí donde la ves, sí sí sí: el lado boniato 
de las cosas tiene su profundidad, su naturaleza y su honestidad. 

Hoy, dibujando, me doy cuenta de que hace un día boniato. Es verdad 
que no puedo salir a disfrutarlo (estoy confinado) (son las cosas de 
los virus famosos) (por suerte aquí lo estamos pasando sin grandes 
gravedades, como una gripe de esas muy fastidiosas pero van pasando 
los días y ya cada vez estamos mejor). Y lo que decía, no puedo salir 
a disfrutarlo, salir a caminarlo como me gusta cuando los días son así 
(y cuando los días son asá también me gusta caminarlos, y disolverlos 
un poco, y revitalizarme). Y lo que decía, que hoy hace un día boniato, 
es posible respirar, es posible dibujar, es posible asomar la cabecita a 
la calle y sentir el sol. Así pues, aunque sé que hoy el día es más o 
menos como tantos otros días insulsos, me digo que hoy hace un 
día boniato. Sí, sí, sí: un día raíz, un día natural, un día tan bueno 
como cualquiera otro para sonreír, a pesar de los posares (sí, posares, 
la tristeza, como la alegría, muchas veces se disfraza de posares, 
de poses, y también de postureos). Pero lo que decía, hoy hace 
un día boniato, y eso hay que celebrarlo. 















 

dimecres, 28 d’octubre del 2020

 








L'estat on vivim (l'estat espanyol) no té bona salut. No era bona la 
salut fa 1 any, ni fa 10 ni fa 30. Ni la salut democràtica ni la salut social 
ni la salut de la sanitat pública eren bones, per tant no és sorprenent 
(però sí que és molt trist) que les coses s'estiguen com s'estan fent, 
tan malament, però en cap cas ens hem de resignar. Encara que el 
més fàcil és caure en el pansiment, i abaixar el cap i l'esperit crític i 
dir que no hi ha altre remei, no ens hem de resignar. Jo, ho he de 
reconéixer, els darrers mesos no he sabut gestionar tota la ràbia, tota 
la sensació d'injustícia, i m'he tancat prou en mi mateix. L'altre dia, 
per exemple, em vaig esfondrar tant que sense voler vaig obrir un forat 
a terra i, xino xano, vaig arribar a Austràlia. Sort que em vaig trobar 
amb un cangur que era bona gent i vam estar xerrant un poc de tot 
i gràcies a ell ara ja estic millor. Sí, estic millor, després de tornar 
d'Austràlia estic millor (no vaig tornar pel mateix lloc, no vaig 
necessitar esfondrar-me de nou, vaig enlairar-me fins a la lluna) 
(per això han trobat aigua a la lluna) (són les meues llàgrimes, i 
les llàgrimes d'altra gent que també tornaven a casa després d'anar 
a Austràlia). En fi, ja veieu quines coses dic. Tot molt coherent 
i reflexionat. Un altre dia vos contaré les meues converses amb gent 
que estimula el meu esperit cítric. Sí sí sí: cítric. Jo és que parle molt 
amb taronges i llimes i pomelos. Són bona gent, també, les taronges 
i les llimes i els pomelos. Però ara ja me n'he d'anar. On? 
És fàcil: a casa. Encara estic a la lluna, jo.