dijous, 15 d’octubre del 2020





 





Decía Sigmund Freud que para hacer bien el amor hay que venir al sur 
(para ser exactistas y rigurosísticos conviene aclarar que no fue él quien 
lo dijo) (lo dijo ella, Raffaella Maria Roberta Pelloni) (menos conocida 
como Raffaella Carrá). Y ya está, esta es mi gran aportación a la 
psicología universal de todos los tiempos y lugares. Otro día hablaré 
de Wilhelm Reich, él decía aquello de Por si acaso se acaba el mundo 
todo el tiempo he de aprovechar, corazón de vagabundo voy buscando 
mi libertad (para ser otra vez exactistas y rigurosísticos conviene aclarar 
que no fue él quien lo dijo) (fue ella, Raffaella, también) (quién me iba a 
decir a mí que iba a hablar en uno de mis posts de ella, de Raffaella) 
(en fin, para superar el trauma que tan grandiosa herejía me está 
ocasionando pediré cita con mi psilócoga) (a ver si ella me canta 
aquello de He viajado por la tierra y me he dado cuenta de que donde 
no hay odio ni guerra el amor se convierte en rey) (esto último 
también lo decía ella, Raffaella) (me voy a terapia ya) (sí sí sí). 






















dimarts, 13 d’octubre del 2020

diumenge, 11 d’octubre del 2020








 







(versión nueva de una viñeta que hice hace unos cuantos años 
y que
ya buceó en este planeta llamado acapu) 












dissabte, 10 d’octubre del 2020





 



Fa un parell de setmanes, quan vos vaig parlar de les camisetes made in acapu, 
no esperava una onada descomunal de persones interessades en elles, ni tan sols una oneta 
d'eixes discretetes que amb molta sort et llepen un poc els dits dels peus. Però va passar que va 
haver-hi persones que es van posar en contacte amb mi, i ací teniu unes fotos que m'ha enviat Eva, ella 
va ser la primera a demanar-ne una i ha estat la primera a tindre-la. Estic content perquè 
està contenta, i perquè em fa molta il·lusió veure un dibuix meu així, volant 
pels camins convertit en peça de vestir. Gràcies, Eva, 
per la confiança i pels somriures :-)










Hi ha altres camisetes made in acapu en procés i prompte 
arribaran a nous destins, ja vos aniré informant :-)

















dijous, 8 d’octubre del 2020






 







Vivim en un món on el pecat més penat (i més original) és buscar la natura que som. 
Però és bonic veure com una poca gent intel·ligent segueix fent, segueix buscant (i ho segueix trobant). 















dimecres, 7 d’octubre del 2020

 








—¿Algo más que decir sobre el gremio de publicistas, Cactus?

—¡Sí, Ximo!

—Pero antes piensa que es gente creativa.

—Sí, mucho.

—Y suelen trabajar duro.

—Sí, mucho.

—Y a veces rompen clichés y prejuicios.

—Sí, mucho.

—¿Me estás dando la razón como a los tontos, Cactus?

—¡Sí, Ximo!

—Pues tú también eres un poco tonto, hala.

—¡No!

—¿Cómo que no?

—Yo no soy un poco tonto, Ximo. ¡Yo soy muuuuy tonto!

—Bien dicho, la autocrítica es buena para la salud mental. Pero dime, 
Cactus, ¿tienes algo que añadir sobre la publicidad?

—Sí, Ximo. Tiene corazón.

—¿Quién?

—¡La publicidad, Ximo, la publicidad tiene corazón!

—¡Ah, sí? ¿Y dónde lo tiene, Cactus?

—¡En un lugar del supermercado!

—¿En un lugar del supermercado? ¿Dónde?

—¡En la sección de ultracongelados!

—Ufff… En fin… Estás combativo, ¿eh? Y despierto...

—¡Cierto!

—No como yo, que cada día ando más viejo y adormilado…

—Cierto.

—Tú eres eternamente joven, Cactus.

—Cierto. ¡Yo soy etieeeernamente jooooven!

—Bueno, lo de tiernamente, viniendo de un Cactus, suena un poco raro, ¿no?

—Pues un señor maduro como tú, Ximo, que la pasada primavera cumplió 
medio siglo, tampoco es lo más tierno del mundo.

—Bueno… cambiemos de tema, ¿de qué hablábamos antes?

—¿Antes cuándo, Ximo?

—Antes cuando yo era un jovenzuelo de larga melena y pintaba 
cuadros abstractos y tocaba la guitarra y hacía un fanzine.

—Yo a ese hippy descarriado no lo he conocido, Ximo.

—Eran otros tiempos aquellos, tú ni habías nacido.

—Estos también son otros tiempos. Venga, Ximo, ¡no te pongas melancóñico!

—Vale, pero habla bien, Cactus.

—Es que si hablo bien no soy yo.

—Pues también es verdad.

—Hasta luego, Ximo, que la ternura te acompañe.

—Chao, Cactus, que la púa te acompañe.

—¡Hasta luego, querido y tierno vello púbico! ¡Que la etiernidad os acompañe!

—Se dice querido, tierno y bello público, Cactus.

—Deja ya de rectificarme. Curvifícate, Ximo. ¡Curvifícate!

—Pues también es verdad…