martes, 16 de agosto de 2016



 DiARiO DE UN BORREGO FALLiDO   -6- 






                  
            

Antes en mi barrio había una hermosa mujer de ojos grandes y mirada inquieta, y a veces yo tenía 
suerte y sus ojos en los míos imaginaban estanques tan grandes como la eternidad. 

Pero ahora ya no. Hace tiempo que ella sale a la calle metida en una pantallita 
que le hace los ojos pequeñitos, y la cara se le vacía cada día un poco más... 

Y es lo malo de ser un soñador, que no me rindo y quiero volver a ver 
a aquella mujer de pasos ligeros y mirada libre... Y por eso anteayer 
pasé a su lado y tosí y no salió de su letargo, y por eso ayer estornudé 
y tampoco la desperté, y por eso hoy me acerco a su vida armado con una 
guitarra y una canción desesperada, y paso a paso el corazón me retumba 
salvaje y, sí, lo sé, voy lanzado... Pero ya no hay tiempo para echarse atrás. 

Porque ahí está ella y ¡Vaya! Lleva en su mano una flauta. Y en el pelo un viento 
alborotado... Y en sus ojos abiertos una llamada perdida que me mira descaradamente feliz. 






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