lunes, 24 de marzo de 2014








Ayer leí un artículo muy interesante sobre cómo 
trataron  los medios de comunicación de masas 
la manifestación del 22 de marzo en Madrid:


ABC relega el 22-M a una esquina, EL PAÍS resume con una foto de cabezas y no da cifras, El Mundo habla de que los indignados exigen “no pagar la deuda” y La Razón, cómo no, hace referencias a la izquierda radical. Ningún periódico regional del grupo Vocento, aparte de La Voz de Galicia, se hace eco de las manifestaciones; según sus páginas, las mareas que ayer llenaron las calles no existieron.

Pero aún hay más. No es solo la importancia o el lugar de la noticia. En ABC, las Marchas se resumen con la foto de un encapuchado a punto de lanzar una piedra, con el número de policías heridos, con un dedo que señala a una “izquierda radical” que, a veces, parece omnipresente. El Mundo habla de batalla campal, de policías que resultaron heridos, de detenidos (que no de manifestantes golpeados) y, para más inri, acompaña el titular con una foto de los disturbios. La Razón, junto a su referencia a la izquierda radical, nos regala una fotografía en la que un manifestante alza un palo. Y más imágenes de los disturbios. E información sobre el número de policías heridos, pero no acerca de la cifra de ciudadanos que resultaron dañados. Ni tampoco, por supuesto, del número de manifestantes.

Es lo mismo de siempre. Hay una concentración y, al día siguiente, no importa cuantas personas se hayan reunido en favor de una causa. Son solo los disturbios los que protagonizan una portada.

La forma más sencilla de restar importancia a una lucha es dirigir la vista hacia otro lado. Distraer, resaltar lo que no se reivindica, desinformar. Porque, leyendo las portadas de los periódicos que nos esperan en el kiosko, ¿alguien se entera de lo que piden las Marchas, del número de personas que asistieron, de lo que duró la manifestación, de su recorrido?

Al final, nos salvará el Periodismo ciudadano. Personas que, a pie de calle, hacen correr fotos y vídeos de lo que allí hubo. Y también de las cargas policiales. La rendija por la que hoy respira la información es Internet, al fin y al cabo. Y unos medios alternativos que no tienen ni la ínfima parte del poder de los que hoy titulan con un “22-M: la indignidad de la izquierda”.


Aida González Rossi




(( Gracias Aida por permitirme publicar tu artículo en mi planeta ))

(( Podéis leer más cosas de Aida González Rossi en su blog DESMOLDE ))




4 comentarios:

aristio dijo...

Dicen que los medios de comunicación son una especie de cuarto poder, es necesario que los que desempeñan la labor de comunicar, sean consientes de ser un contrapeso de los otros poderes.

Cuentos y Algo más. dijo...

Pues los medios tienen el poder... y lo peor es que casi siempre apoyan al gobierno y lo encubren y solapan.
Muy bueno.
Saludos
Carlos

sofya dijo...

Buen artículo y valiente basura la que promulgan los medios, estamos desprotegidos por todas partes, políticos, entidades bancarias, medios de comunicación, leyes, nada sirve para lo que necesitamos realmente, la fuerza está en el pueblo, sólo falta que nos lo creamos y nos unamos.

Abrazos Ximo

Marinela dijo...

Por desgracia pocos medios de comunicación son independientes, si no son los que se mueven por la red a nivel de ciudadano de a pie, y poco más. Son los que ahora mismo tenemos, para poder valorar lo que está sucediendo aquí y ahora.

Buen artículo el de de Aida!