viernes, 24 de mayo de 2013





LAS PALABRiTAS DE LA FLORECiTA



Capítulo 8




FUGAZ








Muchas gracias Florecita.


Hoy iremos rápido. Seremos fugaces
terminaremos este post en un santiamén.


Pero no quiero terminar el capítulo sin 
hablar de las relaciones interpersonales
que a veces son tan (pero tan tan) complicadas 
que casi se terminan antes de empezar.



Para ello veremos el caso de dos personas que
salieron a dar un paseo tranquilo y sin prisas
para conocerse un poco mejor...











...y el paseíto terminó enseguida.


Porque a ella se le quitaron las ganas de continuar
paseando con ese señor tan poco sensible
con las caídas ajenas...


...y se despidieron
educadamente a los pocos minutos.



(cierto es que al cabo de unos días
se reconciliaron, pero esa es otra
historia larga y prolija de la que
hablaremos más adelante)


(o tal vez no, tal vez no hablaremos
nunca jamás de esa historia)


(solo apuntaremos que
fueron felices y que,
aunque no comieron
perdices por tener ambos
gran estima a esas hermosas y
delicadas avecillas, sí comieron
muchas veces plátano y manzanas
y todo eso que la naturaleza regala
generosa cuando dos personas
se desnudan sin rencores
ni barreras ni tontas e
inútiles venganzas)



Y ahora, después de tanta supérflua acotación,
vamos a conectar ya por fin con el Cactus.



¡¡ Hola señor Cactus !!



¿¿ Está usted ahí ??









El señor Cactus, siempre tan amable
y dispuesto, nos dirá a continuación
algo breve para cerrar el capítulo de
manera divertida y amena.



Adelante, señor Cactus,
díganos algo breve:









Muy bien.


Y esto es todo por hoy.



Otro día quizá nos extenderemos más.



Pero hoy no.
Hoy hay que ser breves
por eso ya hoy me despido
ahorita mismito ya hoy yo.










¿Los brevecualos? Cactus, venga,
vámonos ya, seamos fugaces, seamos
rayos, seamos centellas, seamos frugales
y no nos empachemos con este post que
te conozco y esto puede terminar
como el Rorosario de la Aurorora.



(sí, leyeron ustedes bien: el Rorosario
de la Aurorora, que es peor)



Lo que te decía, Cactus:


Desaparezcamos ya mismo ¿vale?













Pero si no existen, Cactus, los chistes
de berberechos, y menos aún los de
breverechos...











Ay...


En fin, vale, cuéntalo.


Pero cuéntalo rápido que
nos tenemos que marchar
enseguida...


¡¡ Pero espera, no lo cuentes todavía !!



Espera y te hago la presentación
como es debido, para crear algo
de expectativa y que suba un poco
la adrenalina del público
aquí tan presente y
tan sumamente
paciente.


Vamos allá:



¡¡ SEÑORAS Y SEÑOROS !!


¡¡ DAMOS Y CABELLERAS !!


¡¡ CON TODAS USTEDAS...


...EL CACTUS Y SU CHiSTE
DE LOS BREVERECHOS!!













Muy bien, Cactus, ya está, ya contaste
el chiste de los breverechos. Y ahora...


¿Nos podemos ir ya?


Yo creo que el
capítulo de hoy nos
ha quedado muy aseadito
y resultón.


Ahora ya es hora de...











Ufffff....


( Santa Paciencia, apiádate de
mí por favor te lo ruego que
tú sabes que me estoy
conteniendo a más no poder )



A ver, Cactus, escúchame, por favovor:


Yo hoy es que tenía ilusión hoy
de hacer un capítulo cortito y
brevecito hoy hoy hoy, y va y se me aparece
el rey de los breverechos vestido
de verde y...



( Como le diría yo a este cactus,
querida Santa Paciencia,
que estoy hasta los mismísimos
cajones de sus breverechos,
ilumíname, ilumíname te lo
ruego y prometo rezarte
dos Madrenuestras
y tres Avecillas Marías )





Mira, Cactus, te voy a dar el gusto.



Sí, te lo voy a dar.



Puedes contar otro chiste.









No, no me des las gracias a
mí, dáselas a Nuestra Señora de
la Santa Paciencia que me
acaba de arrojar un haz
de luz de 48.000 vatios
y medio, así que dale,
dale al chiste y que sea
lo que dios o los
santos ángeles
del bendito
cielo
quieran.





Adelante, adelante Cactus
con el segundo chiste de los
breverechos:












Muy bien.


Un chiste maravilloso, Cactus. Has
sido muy amable, gracias por tu aportación. 



Y ahora ya sí nos vamos ya a ir todas y todos y todes
a dormir, o a comer o a mear o a pelarnos un
pepino o a disfrutar de unas fresas o
a lo que sea y...











¡¡¡ NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO !!!


¡¡¡ AAAAAAAHHHHHHHHHH !!!


¡¡¡ YA NO MÁÁÁÁÁÁÁS !!!


¡¡¡ POR FAVOR, CACTUS !!!


¡¡¡ DEJA EN PAZ YA A LOS BREVERECHOOOOOS !!!



( Lo siento, Santa Paciencia Misericordiosa,
ese señor que hay ahí, sí, ese señor que viste
traje verde de púas me hizo perder los nervios )



¡¡¡ LOQUEROS A MÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ !!!


¡¡¡ NECESITO YA MISMO UN TRANQUILIZANTEEEEE !!!


¡¡¡ UN TRANQUILIZANTE PARA CABALLOOOOOOS !!!


¡¡¡ NOOOOOO !!!



¡¡¡ MEJOR UN TRANQUILIZANTE PARA MAMUUUUUTS !!!



¡¡¡ AAAAAAAAHHHH !!!



¡¡¡ VIVO SIN VIVIR EN MÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ !!!



¡¡¡ OOOOOOOOOOOHHHHH !!!




¡¡¡ QUÉ DESASOSIEGO MÁS GRANDEEEEEEE !!!




( yo es que cuando me enfado,
querida Santa Paciencia, ya lo ves,
me enfado en gran medida )




¡¡¡¡ CACTUUUUUUUUUS !!!



¡¡¡ SUELTA YA ESE CHISTE ANTES DE QUE
ME DESMAYE POR LA ANGUSTIA Y LA DESAZÓN
QUE INVADEN POR ENTERO MI SER !!!




¡¡¡ YO ME LARGO YA, QUE TENGO
QUE TRANQUILIZARME Y NO 
CÓMO HACERLOOOOOO !!!



( ay, me voy ya, ay, les dejo
a ustedes, querido y estimado
público, con el tercer y -espero-
último chiste de breverechos )



¡¡¡ HASTA LUEGOOOOO !!!




( qué sofoco, ay )